Edificación de eficiencia energética: el desafío del desarrollo urbano sostenible

Edificación de eficiencia energética: el desafío del desarrollo urbano sostenible

Edificación de eficiencia energética: el desafío del desarrollo urbano sostenible
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No cabe duda de que la eficiencia energética de los edificios será uno de los principales retos a los que nos enfrentaremos en los próximos años. Además, teniendo en cuenta que el 20% de la energía que se consume en España se utiliza en nuestras casas, parece imposible creer que cumpliendo los compromisos legales implementados paulatinamente por los países europeos para mejorar la eficiencia energética de los edificios, los edificios suelen consumir un consumo energético casi nulo.

Según la normativa europea, todos los edificios públicos deben ser EECN, es decir, edificios con un consumo energético casi nulo.

Modernizar edificios existentes

¿Cuáles son los principales desafíos a los que nos enfrentamos? Muchos países europeos todavía están lejos de alcanzar sus objetivos de eficiencia energética de edificios públicos. El verdadero desafío es modernizar los edificios existentes.

Los trabajos de restauración energética necesarios para transformar nuestro parque inmobiliario en un edificio con un consumo energético casi nulo requiere no solo de procedimientos de formación y transformación, sino también de una amplia formación por parte de los profesionales y demás agentes implicados en el proceso; desde arquitectos, promotores, fabricantes, instaladores y operadores, usuarios e incluso la propia gestión.

¿Sabemos cómo se calcula la eficiencia energética de los edificios?

Al calcular la eficiencia energética de un edificio, se deben considerar un indicador energético importante y varios indicadores energéticos complementarios.

Los principales indicadores energéticos que consideraremos en este cálculo vienen dados principalmente por dos parámetros:

  • Las emisiones anuales de dióxido de carbono se expresan en kilogramos por metro cuadrado de área de construcción utilizable.
  • Energía anual, en kWh / m2 unidad de superficie útil edificable.

Estos dos indicadores se obtienen a partir de la energía consumida por el edificio para cubrir las necesidades relacionadas con las condiciones normales como el clima, el funcionamiento y la vivienda. A tal efecto, se considerarán todos los servicios de mantenimiento del confort térmico y lumínico: calefacción, refrigeración, agua caliente, ventilación, iluminación, etc.).

Como indicador energético suplementario (también anual y referido a las unidades de superficie útil de un edificio) se tendrán en cuenta los siguientes factores:

  • Desglose de las emisiones de CO2 de los principales servicios del edificio.
  • Detalle del consumo de energía primaria de los principales servicios del edificio.
  • La energía necesaria para cada servicio importante del edificio.

Los indicadores complementarios nos permiten explicar los motivos del buen o mal comportamiento en los edificios, por lo que a la hora de proponer medidas para mejorar el comportamiento debemos tener en cuenta todos los aspectos de la información útil.

Obtener el valor de consumo energético final de todos estos datos, en kilovatios-hora por metro cuadrado (KWh / m2 año), y las emisiones de CO2 en kilogramos de dióxido de carbono por metro cuadrado (KgCO2 / m2 año), correspondientes a la letra de la Calificación de eficiencia energética de un edificio o casa.

Clasificación energética de edificios

clasificación energética

Según los resultados obtenidos al calcular la eficiencia energética de un edificio o vivienda, se producirá un certificado energético, que determinará el nivel energético del edificio o vivienda y expresado en letras, desde (A) hasta la vivienda más eficiente, la letra (G) La mayor y la menor eficiencia.

En el nuevo edificio, la escala incluye A, B, C, D y E o en el orden de eficiencia, y F y G para los edificios existentes.

En base a la clasificación, se considerará que un edificio o casa con la categoría de eficiencia energética más alta (Clase A) consume un 90% menos de energía que un edificio o casa con la clase más baja (Clase G).

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